13-11-2011 Tanta ceguera y tanta estupidez me tienen enfermo
DE LINCOLN MAIZTEGUI CASAS PARA ANDRÉS ALSINA
Querido Andrés:
Habrás visto, sin duda con la misma preocupación que yo, el triunfo electoral de los integristas en Túnez. Poco a poco, se le están viendo las patas a la sota: lo que se vendió, en principio, como la rebeldía de pueblos hartos de dictaduras y ansiosos de libertades, está derivando en la implantación de regímenes teocráticos que, por definición, son mucho peores que lo que los precedía. Se dirá que en tanto rijan las normas democráticas y se respeten los derechos de las minorías es poco significativo el resultado de unas elecciones; pero razonar así sería, desde mi punto de vista, caer en una ingenuidad casi criminal. El integrismo religioso (como todo integrismo, por supuesto), por su carácter mesiánico y dogmático, es absolutamente incompatible con un sistema democrático-liberal que se basa, precisamente, en la convicción de que nadie es poseedor de la verdad absoluta y que la única manera de convivir en paz es creando un marco de tolerancia y diálogo. Hay pesadas razones que explican el auge actual del integrismo islámico; habría que penetrar profundamente en la epidermis de las políticas imperiales aplicadas por las naciones poderosas de Occidente sobre el mundo musulmán a lo largo de más de un siglo. Pero lo importante es el resultado: una parte nada despreciable del mundo parece decidida a impulsar una nueva era de oscurantismo e irracionalidad. No te extrañe que lo que ahora ha sucedido en Túnez se extienda mañana a Libia, a Egipto e incluso a Argelia y a Siria. Lo que ello significa está bien testimoniado en la realidad iraní, que es sencillamente terrorífica. Transcribo un párrafo del reciente informe del Comité de Derechos Humanos de la ONU sobre esa «república islámica»: «El Comité también está preocupado por la continua realización de ejecuciones públicas, incluida la lapidación, y por la alta incidencia de ejecuciones estatales en áreas con minorías étnicas». En dicho informe se habla también de amputaciones de miembros, azotamientos y represión de otras creencias religiosas. Cada día me resulta más inconcebible que muchos de quienes se definen como izquierdistas se muestren no sólo indiferentes ante estos horrores que, como mancha de aceite, se están expandiendo por el mundo (incluida la distraída y decadente Europa) sino incluso adalides de regímenes que los permiten. Para esa extraña mentalidad, que significa la negación de todo lo que (yo y me atrevo a suponer que también tú) hemos defendido a lo largo de nuestras ya bastante prolongadas existencias, parece que no hay más fuerzas reaccionarias que el «imperialismo» (término limitado a los Estados Unidos) e Israel. Estos pseudoprofetas de los «pueblos sometidos» se llenan la boca combatiendo el «neoliberalismo», pero no dicen nada de lo que podríamos llamar el «neomedievalismo», que es un peligro tangible y mucho peor. Tanta ceguera y tanta estupidez me tienen enfermo.
Largo es el camino
La intervención extranjera en los asuntos internos de un país nunca dio buenos resultados
DE ANDRÉS ALSINA PARA LINCOLN MAIZTEGUI CASAS
Caro Lincoln:
Delenda Cartago, again? Te invito a tener mayor perspectiva sobre ese país, detonador de la primavera árabe, que ha sido víctima del colonialismo hasta bien pasada la Segunda Guerra Mundial. Hoy va, no sin muchas dificultades, hacia su normalización institucional. La pena de muerte rige, pero no se aplica desde 1991. Hay restricciones a la libertad de prensa y de reunión, y el radicalismo religioso es, efectivamente, uno de los partícipes del destino de ese país de diez millones de habitantes. Pero veamos de dónde se viene para ver hacia dónde se puede ir. Recién en 1956 logró su independencia, llevando al gobierno al partido fundado en 1934 por Habib Bourguiba, Neo-Dustour. Se abolió la monarquía al año siguiente, en una marcha hacia la consolidación democrática, y fue necesario enfrentar a los franceses entre 1961 y 1963 para que abandonaran su base militar en el país. Recién dos décadas después, en 1981, pueden realizar elecciones plenamente democráticas y Bourguiba arrasa.En 1985 es arrastrado al conflicto de Medio Oriente, y las fuerzas de OLP, con Arafat a la cabeza, se refugian allí. Esto devuelve la desestabilización institucional. En 2002, Al Qaeda ataca objetivos en Tunisia, la institucionalidad democrática viene deteriorándose y para 2004 Ben Ali gana su cuarto mandato presidencial consecutivo con el 94% de los votos: eso ya no es una democracia creíble. Para 2009 el país está inmerso en una sangrienta lucha religiosa, Ben Alí huye del país y hoy a esa fuerza se le opone otra, que intenta el camino democrático. No es mi intención menospreciar la gravedad de los problemas que enfrenta el pueblo tunecino y su régimen institucional pero tampoco creo que debamos darlo por perdido. Tal vez el liberalismo occidental no sea la solución que prefieran pero mientras no pase por la violencia y la represión, será la decisión de ellos la que se termine expresando. No olvidemos que sacar a los franceses de allí, veinte años después de terminada la segunda guerra, llevó dos años de negociaciones y se logró hacer en el marco de la retirada francesa de Argelia. La intervención extranjera en los asuntos internos de un país nunca dio buenos resultados aunque las intenciones iniciales hayan sido las mejores. El ejemplo de Tunisia fue bueno para despertar movimientos similares en países de la costa mediterránea del África, y los procesos políticos pueden tener cambios abruptos pero insumen décadas para consolidarse. Creo que hay que denunciar el mal, en defensa de los derechos humanos que pertenecen a todos y cada uno de los ciudadanos, pero también hay que mirar en perspectiva. En Egipto, por ejemplo: ¿qué signo tendrá el protagonismo que están adquiriendo las fuerzas armadas tras el derrocamiento de Mubarak? ¿Cómo sería un Medio Oriente en el cual Israel deja de ser la única democracia? Pero el neocolonialismo continúa. Francia se llevará el 37% del petróleo libio a cambio de sus bombardeos.
El ”neomedievalismo” / Largo es el camino
14/Nov/2011
El Observador, Cartas Cruzadas, Lincoln Maiztegui y Andrés Alsina